el universo múltiple del arte | jaime Rguez

 
deconstrucción del Arte en un universo de multiplicidades

 

            El arte es un sistema propio de la sociedad en la que algunas personas realizan algo que está fuera del ciclo normal de producción. Para algunos artistas, el arte es una necesidad del ser humano para poder continuar con la inquietud de estar vivo; pero también es una forma de transmitir ideas y una forma de comunicar, una forma de contar cosas a los demás. Para otros el arte es algo intangible, una especie de sublimación espiritual; pero que consigue conmover los sentidos.

 

            Para la mayoría de los artistas es una forma de expresión, una forma de entender la vida, una forma de encontrarse a si mismo; traducir con los materiales y los instrumentos adecuados lo que el artista es y lo que siente en un momento determinado con el objetivo de mostrarlo, de compartirlo con los demás.

 

            Una feria convierte el arte en mercado, es decir, las obras se convierten en objetos destinados a impactar, a atrapar el ojo del coleccionista, del galerista y del público con la única finalidad de ser vendidos. El arte de feria es descubrir algo elegante y divertido que apasione a los coleccionistas que forman parte del mercado y que en la mayoría de las ocasiones intentan mostrarnos y hacer creer al artista como si fuese una especie superior de la raza humana.

 

            El arte es un valor humano esencial que nos conecta con un mundo de sensibilidad en todas sus expresiones y que no lo pueden ofrecer otras cosas de la vida cotidiana.

 

 

      Habría que entender que el arte es un concepto muy tardío en la historia de la humanidad si nos vamos hasta los orígenes de ésta. En realidad, el concepto de arte empieza a operar relativamente a partir del s. XVI con la idea de la pintura de caballete. Otra consideración fundamental es el conjunto de características que definen el Arte Moderno, de la Vanguardia y Contemporáneo. Éste es el momento en el que la creación artística toma conciencia de ser tal, es decir, el artista y el proceso artístico se asume como una pregunta y que provoca una diferencia en las formas de producción, de objetos o discursos. Por ello, es necesario tener en cuenta estos contextos para entender lo que significa la noción de arte en la actualidad.

 

      Existe pues una genealogía que explica la noción sobre la creación artística y la autonomía del objeto artístico desde la Vanguardia y el modo en que se concibe históricamente al artista como genio o la figura del genio, una figura que se puede ubicar casi con todas seguridad en el s.XVIII.

 

      Se suele hacer una diferencia quizá más geopolítica, geoestética y neoartística sobre la idea del arte como mensaje o el arte como concepto, que no necesariamente tiene que ver con toda la consideración de la producción artística en términos generales, sino que tiene un corte histórico muy particular. En la Historia del Arte el momento donde se entiende que el Arte se sitúa como un discurso está determinado por una práctica muy anglosajona que hizo que en los años 60 y 70 se conoció como  art & lenguage; esta relación entre arte y lenguaje que sustraía el carácter de la experiencia estética como condición de lo artístico para pensar el arte como un proceso de comunicación y de discurso; pero es solo una práctica, que esa práctica históricamente se halla generalizado como una forma de definir lo contemporáneo, puede llegar a ser muy problemático en el momento de pensar si es tan reductible esa relación arte-concepto o arte-discurso. Es innegable que ese concepto de arte como conocimiento o como discurso surge históricamente como en una clara oposición a la noción “burguesa” del arte como experiencia estética; pero es cierto también que en el propio desarrollo del Arte Contemporáneo lleva a repensar la noción de lo estético, no necesariamente la noción de lo artístico. Incluso desde la vanguardia histórica ya se comenzaba a apostar por una lógica de la performance y más tarde lo que los situacionistas en los años 60 hicieron en Francia o el Fluxus en la parte artística anglosajona, pues claramente ahí una noción de reconfiguración de experiencia estética en el sentido de reconfiguración de lo sensible que tiene que ver con las prácticas artísticas que intervienen en el espacio social. A partir de estas propuestas hay una dimensión estética del arte, pero no, una dimensión objetual.

 

      Se vuelve paradójico que el arte como discurso se separa en este sentido aún más de una comprensión general, pues el arte como un sistema de conocimiento va enfatizando una forma particular de construcción del discurso y de la experiencia, y en esta medida, va construyendo a su vez sus propias condiciones de producción y de enunciación.

 

      En la Modernidad y en el inicio de la vanguardia artística, precisamente entre el surgimiento y el desarrollo de la sociedad de masas y de la propaganda política que se soporta en ciertos medios artísticos o de posibles medios de comunicación posibles como el cine, la radio, el diseño, etc., hay claramente una función de lo sensible que esta funcionando como control social de los individuos. Entonces, el contexto de esta separación que complica el discurso del arte, también tiene que ver con una forma de resistencia del arte a las formas del poder y de la ideología, es decir, tiene una causa histórica. Si el arte se complica como un proceso de experiencia es justamente para poder criticar la lógica de alienación de la experiencia que esta produciendo cierto orden de lo sensible que se está dando con la irrupción de los medios masivos de producción. El arte se critica a sí mismo o lo artístico consistiría en establecer las propias condiciones de crítica de lo sensible.

 

 

            Existe una definición operativa de arte que se puede aplicar a un momento histórico y a en un lugar específico, pero desde el momento en que el arte pertenece al campo humano, sociológicamente hablando, se autodefine constantemente; se produce una dialéctica o una lógica interna en el desarrollo del arte que viene de negarse por lo que siempre aparece como una antítesis. Cuando se tiene una definición operativa de arte que parece funcionar para el momento que se está viviendo, alguien crea algo distinto para romper justamente con ese canon preestablecido, y entonces, el arte comienza a ser otra cosa; por lo que tener una definición completa que se pueda aplicar a todos los periodos es absolutamente imposible.